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El publicitado  “caiga quien caiga” de Mario Abdo, sólo quedó en un slogan. La directora de Petropar maneja la entidad petrolera, como si fuese su empresa personal. Despilfarro, acomodos y presupuestos inflados. Mientras tanto, el precio del combustible no para de subir.

La intensa relación entre Patricia Samudio y Mario Abdo, comenzó en tiempos de campaña. La actual directiva de Petropar fue la mayor aportante de la campaña publicitaria del actual Presidente de Paraguay. Tal vez este sea el principal motivo por el cual, a pesar de la lluvia de denuncias y acusaciones que recaen sobre la funcionaria; el Primer Mandatario la sigue protegiendo sin titubeos.

Las primeras denuncias de irregularidades llegaron a menos de 2 meses  de haber asumido frente a la institución petrolera.

Sin perder tiempo, Samudio  benefició a amigos y perjudicó a gasolineras propias.

Monte Alegre SA, la empresa del asesor presidencial “ad honorem”, Conrado Hoeckle, retiró 7,5 millones de litros de gasoil de Petropar a bajo precio días antes de la decisión oficial de la suba del combustible.

Así mismo, establecieron que los pagos que realizaría Hoeckle serían “hasta dentro de los 15 días posteriores a la recepción de la factura”. Con lo cual, la administra­ción de Samudio ni siquiera vendió el producto al con­tado, sino que además dio un margen de 15 días hábi­les a Monte Alegre para efectivizar el pago. Es importante remarcar, que la empresa  Imperial Distribuidora Petróleos y Derivados SA, propiedad también de la familia del asesor presidencial, tiene una deuda pendiente con Petropar por valor de G. 31 mil millones.

Hoeckle participó en varias reuniones del consejo de ministros y del equipo económico del Jefe de Estado. En las mismas ya se había pronosticado  la intención de aumentar el precio del combustible. Incluso, Samudio ya había anunciado – semanas atrás a cerrar contrato con el asesor- que “era indefectible el incremento de los combustibles de la petrolera estatal y que la suba se daría en los prime­ros días del mes de octubre”.

Pero, la empresa del asesor de Abdo no fue la única beneficiada. También otras empresas retiraron combustible a precios bajos de Petropar. Todo esto a costa del aumento que recayó en bolsillo ciudadano.

El escándalo no termina allí. No sólo vende a precios bajos a amigos; también compra con sobre precio; aunque cuente con reservas suficientes.

A fin de agosto – cuando Samudio asumió-, Petropar tenía en stock 950 toneladas de gas licuado de Petróleo (GLP): el consumo mensual de los clientes de las 150 estaciones de servicio de la petrolera, es de mil toneladas. Pero, a pesar del stock suficiente, la funcionaria llamó a licitación “urgente” para compra de GLP.

Quien “ganó” la licitación fue Pedro Ballota, propietario de Copesa. Así, Petropar iba a comprar a precio de US$ 1,00 el litro más caro que la oferta del proveedor internacional.

La entrada y salida del dinero de la petrolera se maneja como empresa personal de Samudio; quien transfirió US$  20 millones de dólares a un banco privado en forma ilegal. Su marido, fue parte de esta transacción, y el posible beneficiado.

Con esta nueva maniobra la directora de Petropar violó la Ley del Presupuesto.

Registros del banco (GNB) muestran que los US$ 20 millones estuvieron depositados más de 30 días, con lo que echa por tierra la justificación de la entidad, que dijeron que el mismo fue realizado “para el pago a proveedores”.

Además de usar el dinero público a su placer; la mimada de Mario Abdo también aprovecha el transporte estatal.

Un nuevo escándalo estalló en la petrolera luego de que varias modelos hayan viajado en un avión de la Fuerza Aérea a Mauricio José Troche, para ofrecer un show en la celebración por el Día del Niño que organizó el ente estatal.

El descontrol lleva al aplazo.

Hace menos de un mes, la Contraloría General de la República (CGR ) aplazó a la gestión en Petropar por cuestionamientos en su transparencia y control interno.

 El titular de la Contraloría dijo que recién meses después del primer llamado Petropar acercó los documentos y logró obtener la calificación de 1.92, en una escala del 0 al 5, en la Evaluación Sistema de Control Interno (SCI) del Modelo Estándar de Con­trol Interno del Paraguay (Mecip).

Así también, el contralor mencionó que este trabajo de control interno se está implementando en cada institución pública.

Parece que la descalificación no le importó a Samudio. La semana pasada fue eco en todos los medios, la desaparición de 52 millones de dólares de la cuenta bancaria de la entidad.

En el mismo informe que la  admi­nistración de Samudio remitió al Congreso Nacional se indica que la petrolera registró una drástica pérdida en sus dis­ponibilidades financieras.

Los fondos banca­rios de Petropar disminu­yeron US$ 52 millones entre agosto del 2018 y setiembre del 2019 a poco más de un año del cambio de gobierno. En los documentos no se visua­lizan datos que aclaren el des­tino de la astronómica suma que se esfumó de las cuentas bancarias.

Menos saldo bancario. Disminución del patrimonio. Pruebas de despilfarro. Beneficio a amigos de la casa. Y, mientras tanto, Samudio exige  más presupuesto para su gestión del próximo año.

Gestión, que seguirá sostenida por el Primer Mandatario. A quien no le funciona muy bien el “caiga quien caiga”.