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El Presidente de Paraguay fue dado de alta, tras sufrir dengue.

El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, retomará esta mañana sus actividades en Palacio de López tras estar aquejado de un cuadro de dengue. Ayer, en horas de la mañana, el mandatario recibió la visita del ministro de Salud, Julio Mazzoleni, quien le dio el alta médica.

El jefe de Estado mantendrá una agenda liviana, como lo recomendó el ministro, y recibirá a sus principales colaboradores en el Palacio de López.

Sin embargo, la agenda será solo hasta el mediodía, por recomendación médica.

Según fuentes gubernamentales, el presidente estuvo recluido desde el miércoles pasado en Mburuvicha Róga completamente aislado y siguiendo las instrucciones médicas al pie de la letra.

Ese día, el jefe de Estado desarrolló un cuadro febril, dolor de cabeza y sensación de malestar general, condición que lo obligó a abandonar un acto oficial en el Este del país. Fue luego de dar un discurso de más de 20 minutos donde defendió férreamente su Gobierno tras la crisis penitenciaria que estalló con la fuga de 76 integrantes del Primer Comando Capital en la penitenciaría de Pedro Juan Caballero.

Al mismo tiempo, tras conocerse su diagnostico, el presidente de la República hizo un llamado a la ciudadanía sobre la epidemia y que el dengue puede afectar a cualquier persona. En ese sentido, reafirmó la necesidad de eliminar los criaderos de mosquitos.

FUMIGACIÓN. El viernes pasado, funcionarios del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa) fumigaron las instalaciones del Palacio de Gobierno y sus alrededores en el marco de la epidemia de dengue.

Desde hace tres semanas que las autoridades del Gobierno están alertando sobre la situación que afecta principalmente las áreas del Departamento Central y Asunción.

Más de 1.056 casos están confirmados desde el inicio de la epidemia.

Además de cuatro muertes y otras que están siendo investigadas.

La mayoría de los casos provienen del área metropolitana de Asunción y el Departamento Central, el más poblado, y donde los hospitales trabajan para atender a la ciudadanía.

En esos hospitales, como en el de Barrio Obrero, la atención sanitaria no está rebasada, aunque son frecuentes los pasillos abarrotados de pacientes a la espera de ser atendidos.

En ese sentido, las autoridades sanitarias instan a los usuarios a evitar el colapso, consultando en los centros de salud de atención primaria.