El monseñor Ricardo Valenzuela anunció que la festividad de la Vir­gen de los Milagros de Caacupé queda suspendida en la forma pre­sencial.

“La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma (Hechos 4, 32). Este es el sentir de la iglesia todos los años en la fiesta de la vir­gencita de Caacupé. Este debe ser también nuestro sentir en esta oportunidad, pero de una forma diferente sin un evento masivo”, indicó Valenzuela.

Agregó además que “con un solo sentir, los obispos del Paraguay invitamos a celebrar la solemnidad del 8 de diciembre, la Inmacu­lada Concepción de María, todos unidos, pero cada uno en su parroquia, en su comu­nidad”.

En este sentido, afirmó que “todo Paraguay es Caacupé”, porque celebra a su madre celestial en todas las cate­drales, templos parroquiales, santuarios locales y capillas. Este año, atendiendo a la pan­demia y a los riesgos de conta­gio se hará con las disposicio­nes diocesanas y las medidas sanitarias.

“Las diócesis no organizan ni promueven peregrinacio­nes físicas a Caacupé, de esta forma ayudamos a proteger a muchos del riesgo de una aglomeración y fortalecemos la comunión de cada iglesia en particular”, manifestó.

La decisión fue tomada aten­diendo a la experiencia del siglo pasado, cuando mon­señor Sinforiano Bogarín suspendió las actividades por la festividad de Caacupé por la fiebre española en ese entonces, monseñor Valen­zuela bajó la posibilidad de suspender la celebración este año ante la asamblea de obis­pos y estos aceptaron como medida para evitar que el santuario se convierta en el epicentro de propagación del covid-19, relató.

Las disposiciones presenta­das fueron: que las liturgias del novenario se desarrollen dentro del templo sin presen­cia de los fieles y transmitidas por todos los canales dispo­nibles tales como TV, radio e internet.

Igualmente, quedó clausu­rado hasta nuevo aviso el Tupasy Ycuá ya que no se podrá evitar allí la aglome­ración de las personas que deseen llevar el agua bendita a sus hogares.