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Ensayos demostraron que plasma de los curados neutraliza avance del virus a nivel celular.

Una técnica antigua para contrarrestar una peste actual que a la fecha no tiene cura. En el Hospital de Clínicas, dependiente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA), tienen todo listo para arrancar los ensayos clínicos de lo que técnicamente es el uso de “plasma convaleciente” de personas recuperadas del Covid-19 para tratar a pacientes en estado leve y moderado de la enfermedad.

A nivel mundial se está probando este método, incluso en pacientes graves, y se vio que acelera la recuperación y reduce la mortalidad de los internados. Esto último aún se probó en pocos pacientes, de acuerdo a la especialista en Hematooncología Pediátrica.

“Es muy prometedor”, suscribe. Solo que la Administración de Drogas y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el uso de plasma de pacientes recuperados de Covid con fines experimentales. Por lo que se precisa un proyecto de investigación para ponerlo a prueba.

Samudio dirige el grupo investigador en Clínicas que diseñó el protocolo experimental para este ensayo clínico que se lleva adelante junto al Programa Nacional de Sangre, a iniciativa del ministro de Salud, Julio Mazzoleni.

Solo están a la espera de la aprobación de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa), que ya dio su aval para los ensayos con hidroxicloroquina.

“El protocolo busca demostrar la eficacia del tratamiento y la seguridad transfusional del plasma de donantes recuperados”, comenta.

Para el efecto deben completar un tamaño muestral superior a 200 pacientes leves y moderados. Además, el paciente receptor del plasma debe estar hospitalizado y padecer algún factor de riesgo: Asma, obesidad, hipertensión o ser mayor de 60 años, entre otros. “Los pacientes van a ingresar al estudio de acuerdo a cómo entran a los hospitales. Y probablemente, si no existe el muestreo suficiente va a ser una debilidad que va a tener el ensayo”, reconoce a la luz de la paradójica baja cantidad de infectados.

La extracción del plasma del donante –dice– se realizará 14 a 30 días después de obtener el último resultado PCR negativo. “Se va a administrar (el plasma) de forma temprana, después del inicio de los síntomas y se evaluará la respuesta que tiene para medir, sobre todo, la negativización de la carga viral o PCR del paciente”, apunta.