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La deuda en Paraguay crece a ritmo acelerado. El Primer Mandatario dice que “no hay otro camino”. Cae la recaudación. Y, al mismo tiempo, en los ministerios se pagan gratificaciones “extras” a funcionarios.

 

En un año y cuatro meses de mandato de Abdo, el país aumentó en 3% su nivel de endeudamiento. Si bien el Jefe de Estado lo reconoce,  dice no encontrar otro camino “si el país quiere crecer en infraestructura”. Mientras tanto, su Gabinete recibe aguinaldo y  gratificaciones millonarias.

La reconfirmación que el Mandatario seguirá apostando por endeudar al país lo hizo en el acto de rendición de cuentas sobre los trabajos realizados por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones durante el año; el cual es sumamente cuestionado por su baja ejecución y licitaciones fraudulentas.

“Hay gente muy formada, a la que respetamos mucho, que habla de la velocidad del endeudamiento, pero no nos queda otro camino si queremos continuar, nosotros, con este nivel de inversión pública en obras de infraestructura”, expresó ; y agregó:  “Somos uno de los países más atrasados en inversión en términos de obras de infraestructura y tenemos que darle una dinámica diferente y eso requiere necesariamente inversión y la inversión no puede estar esperando la actualización de los datos para poder hacer el análisis del endeudamiento sobre el PIB”.

Lo cierto es que ya en mayo la deuda pública total de la administración central y entidades descentralizadas se situó en US$ 8.502,7 millones, lo que equivale a 21,2 del Producto Bruto Interno (PBI).

Al mismo tiempo que desde el Gobierno enfatizan una política económica alimentada por la deuda; puertas adentro persiste el despilfarro: Se pagó USD 1,4 millones por plus de fin de año a funcionarios públicos, y están pendiente de liberación otros USD 11 millones.

Cabe la pena destacar, que desde hace varios meses, desde el Ministerio de Hacienda se pidió austeridad y racionalización del gasto público. Pero, el festival de gratificaciones extra, tuvo luz verde.

US$ 76 millones  fueron asignados para funcionarios con el título de “subsidio familiar”; aunque no es más que el “aguinaldo extra” – el cual fue prohibido por críticas ciudadanas y porque debería haber desaparecido en 2015 con la aplicación de la matriz salarial-.

Financiada con el dinero de los contribuyentes, esta “gratificación” no tiene en cuenta que la recaudación tributaria cayó más de US$300 millones.

Pero, a pesar de los diversos cuestionamientos, desde el centro de poder justifican el despilfarro; aunque se contradiga con la necesidad de ajuste y racionalización del gasto.

 

Se justifica la deuda ¿Se justifica el despilfarro?