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El sistema de salud pública de Paraguay está enfermo. La falta de camas y equipamiento necesario para atender a la Gente está causando víctimas fatales. Los hospitales están sobrepoblados de pacientes, faltos de profesionales y carentes de soluciones del Ministro de Salud, Julio Mazzoleni.

 

Los bebés se mueren por no poder acceder a terapia intensiva. Los niños y los adultos también. Los hospitales están sin equipamiento necesario; o cuentan con máquinas sin funcionamiento. Las salas de espera se convirtieron en bunkers para pacientes que no encuentran lugar en habitaciones para ser atendidos.  Faltan profesionales. Falta atención. Falta compromiso.

Ya desde principio de año, se viralizaron fotos y testimonios de embarazadas y mujeres puérperas internadas en medio de los pasillos del Hospital Materno/Infantil del barrio San Pablo.

También, el nosocomio de Villeta debió suspender su quirófano por unas semanas porque no funcionaba la máquina para aplicar anestesia.

En tiempos de inundaciones, los hospitales colapsan: de pacientes y de agua. Los profesionales y quienes asistieron atenderse, muchas veces, debieron sacar el agua que entraba a las diferentes salas de los centros de salud.

Hasta en el  Hospital Nacional de Itaguá –considerado uno de los centros asistenciales más complejos del país-, denunciaron falta de insumos para el tratamiento de diálisis. Y llegaron a no contar  con tomógrafos ni mamógrafos.

Así mismo, en el Hospital del Barrio Obrero, los pacientes deben llevar sus propias jeringas para los estudios, porque en el centro asistencial no hay insumos.

Pero, las falencias en el sistema de salud no son una alarma para el Gobierno. No se toman medidas suficientes para dar soluciones y mejoras urgentes.

Las promesas, quedaron sólo en promesas.

Recién asumido su mandato, en agosto de 2018, Abdo aseguró que iban a “iniciar una reforma total del sistema de Salud Pública Nacional” donde “ir a un hospital no se convertiría en una drama mayor que la enfermedad”.

Pero, las cifras indican lo contrario.

El sistema de terapia intensiva está colapsado. El Ministerio de Salud cuenta con menos de 7 mil camas hospitalarias,  sólo 300 son destinadas a terapia intensiva en los diferentes centros del país. De las 300, 142 son para adultos, 56 para pediatría y 80 para neonatología.

Las carencias también se hacen sentir en  el Hospital Materno Infantil de Trinidad: de 14 incubadoras solo funcionan cuatro, mientras diez necesitan reparación.

Hace unos meses, fue noticia que en el Hospital Regional de Villa Hayes, un recién nacido murió mientras esperaba una cama de cuidados intensivos. Y así, como se reproducen las epidemias, esta noticia se contagió:

-“ Otro bebé que muere por falta de terapia”

-“ Hombre fallece esperando cama de terapia intensiva en Paraguarí”

-“ Mujer con Down fallece en medio de déficit de camas de terapia intensiva”

Estos fueron sólo alguno de los titulares que se pueden encontrar semanalmente en cualquier medio.

El abandono en el sistema de salud llegó a un punto extremo: pacientes del Hospital Distrital de Villa Hayes, tuvieron que pasar 24 horas con el cadáver de una mujer.

 

Los reclamos están presentes. Las consecuencias – trágicas- también. Pero las respuestas no llegan.

¿Sabrán las autoridades del gobierno que la Constitución establece que “que “nadie será privado de asistencia pública para prevenir o tratar enfermedades, pestes o plagas”?

Salud: derecho fundamental. Derecho que actualmente está enfermo en Paraguay.