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“Por falta de un sistema de alerta temprana se responde tarde a los incendios que destrozan la fauna y flora del Chaco paraguayo”, dice el director de la ONG Guyra Paraguay, José Luis Cartes.

Hoy, a 34 días de iniciarse los incendios forestales, se lucha como se puede para aplacar las llamas. A su paso, el fuego arrasó con fauna y flora y consecuencias ya se ven y sienten en la capital. En el país no se cuenta con plan de contingencia para combatirlos. Flora, fauna y salud ciudadana arrasada por completo. El Gobierno sigue sin declarar emergencia nacional.

De acuerdo al último reporte, y debido a los fuertes vientos y la falta de lluvia hubo un aumento de los focos de calor, sumando hasta la fecha 2.153 que se concentran mayoritariamente en Alto Paraguay, Amambay, Concepción y Presidente Hayes.

“Paraguay no cuenta con un plan para acabar con los incendios forestales. En estos casos, se necesita ingresar a los sitios afectados, pero el país no tiene medios. Por ejemplo, no tiene vehículos anfibios todo terreno. Recién hace días tiene helicópteros y aviones hidrantes. Sí hubo asistencia de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y de las Fuerzas Armadas, pero la ayuda se dio con limitaciones presupuestarias y en equipos. Estos deben ser cambiados cada un año, porque se desgastan”, lamenta Cartes.

Además, sostiene que se necesita trabajar en un plan de contingencia contra incendios a nivel país y que el mismo esté liderado por la SEN y que sea acompañado por todas las entidades involucradas.

Las zonas de mayor riesgo para los incendios forestales, actualmente, son los departamentos de Amambay, Concepción, Alto Paraguay, San Pedro, Presidente Hayes y Canindeyú, donde se registran más de 100 focos en cada uno.

En menor medida, suman focos en zonas como Boquerón, Caaguazú, Caazapá, Alto Paraná, Itapúa y Guairá, acompañado de quemas indiscriminadas de pastizales que ocurren simultáneamente en otros varios departamentos del país. Según el Instituto Forestal Nacional (Infona), son más de 120.000 las hectáreas que fueron consumidas por el fuego.

Las consecuencias de los incendios ya se ven y se sienten en la capital del país, donde la calidad del aire se tornó “insalubre para grupos sensibles”, conforme la estación de monitoreo de la Universidad Católica, Campus Asunción, sede Santa Librada. La medición del Índice de Calidad de Aire (ICA) se obtiene a partir de mediciones de partículas finas de MP 2,5 (Material Particulado).

Esta masa atmosférica cargada de humo es particularmente nociva para personas con cardiopatías y enfermedades pulmonares, adultos mayores y niños, quienes pueden presentar un agravamiento en su estado de salud. Precisamente, la Dirección General de Vigilancia de la Salud activó una alerta epidemiológica por riesgos y daños a la salud que puedan darse como consecuencia de los incendios registrados en territorio nacional. Las autoridades sanitarias enfatizan en el alto riesgo de transmisión y dispersión del Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), teniendo en cuenta que el Chaco paraguayo (Boquerón, Presidente Hayes y Alto Paraguay) es considerado zona endémica.