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El sistema sanitario está  al tope en ocupación de camas, el personal agotado y faltante en insumos y medicamentos.

“Estamos pasando una situación complicad emocionalmente, ya son nueve mese de pandemia y está pasando los que esperábamos con el término de la cuarentena en la que se estaban rompiendo ya ciertas reglas y luego se liberó prácticamente”, afirmó el Doctor Carlos Morínigo, neumólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram) con relación a la situación en los hospitales tanto en capacidad de los servicios como las condiciones del personal de blanco.

Con el repunte de casos, la ocupación de camas y un personal sanitario cansado emocionalmente el panorama no es bueno, manifestó en entrevista en NPy. “Un personal sanitario cansado emocionalmente es lo más grave porque implica manejar la situación a nivel personal, con el paciente, con los compañeros y con los familiares de pacientes”, agregó.

Por su parte, el Doctor Ricardo Oviedo, director del Hospital Ingavi de IPS admitió que se encuentran con faltantes “como todos” y entre lo básico con que no cuentan están los guantes que se utilizan unos 90.000 pares por mes.

La escasez responde a que los propios fabricantes están con inconvenientes para proveer la cantidad necesaria y en cuanto a drogas para los tratamientos hay llamados y adjudicaciones con procesos pendientes.

“Cuando no tenemos se le da la receta al paciente. Nadie adivinó que entraríamos en una pandemia semejante y hasta guante nos hace falta”, manifestó.

En cuanto a terapia intensiva, este “es el peor momento de la pandemia”, confirmó la Doctora Leticia Pintos, directora de Terapias y Servicios de Urgencias Hospitalarias. “Es el momento más complicado en cuanto a necesidad de terapia, en sala de internación normal estamos a la mitad pero en terapia en Asunción y Central estamos con un 100 por ciento de ocupación”, afirmó.

Este fin de semana fueron trasladados 22 pacientes al sector privado y fue en octubre, que se creía era el momento más difícil, los traslados llegan a seis y ocho y hubo tres semanas sin derivación de pacientes.