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Se trata de recursos por USD 2.500 millones que se pretenden inyectar con créditos ya disponibles en su mayor parte para dinamizar el ritmo deprimido.

Mientras que se recurrirá a nueva deuda por un valor aproximado a USD 400 millones para poder financiar ciertas acciones; aunque el viceministro de Economía, Humberto Colmán, mencionó a algunos medios el sábado la cifra puntual de USD 350 millones, que con autorización del Congreso se podría apelar a organismos multilaterales o bien pautar en el calendario de emisión de bonos dentro del mercado interno.

Hasta el momento, con los compromisos financieros que está contrayendo el Estado la deuda pública alcanza el 30% del PIB; en tanto que el déficit fiscal por la ejecución del Presupuesto cerraría en un nivel del 7%.

OBRAS PÚBLICAS. Según había adelantado el propio ministro de Hacienda, Benigno López, la revitalización de la economía implica básicamente un apoyo importante a la reestructuración del Estado; inversión en obras públicas y viviendas, mantención del empleo y financiación de los sectores productivos, además de la protección social (Pytyvõ 2.0, Tekoporã y Abrazo) que serán los tres ejes del plan.

Este plan tiene un plazo para los próximos 18 meses aproximadamente, por eso se agregan los componentes de reformas que son a largo plazo: Como la de la Carta Orgánica de la AFD, Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones, Mejora del Sistema de Compras Públicas y otros.

Un capítulo del plan de reactivación hace referencia al la reconversión empresarial y laboral, con simplificación de trámites, generaciones de emprendimientos y fomento a la innovación.

Salarios. Recordemos que los primeros USD 1.600 millones destinados a la contención de los efectos de la pandemia en la economía nacional, que fueron autorizados por la Ley de emergencia sanitaria, sirvieron en parte para ser destinados a cubrir salarios, jubilaciones y pensiones, totalizando USD 347 millones.

También fueron destinados USD 100 millones al Instituto de Previsión Social.