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Desde el Ministerio Público anunciaron que ante los recortes presupuestarios y las promesas incumplidas, irían a huelga el próximo jueves 7 de noviembre. Advierten ade­más que la medida de fuerza que han tomado es debido a que en el futuro se verán obli­gados a cerrar unidades fisca­les si es que sus reclamos no son atendidos.

Al respecto, Rolando Marín, miembro del Sindicato de Funcionarios, Empleados y Trabajadores del Ministerio Público del Paraguay (Sife­tramipar), señaló que cada año se le está recortando el presupuesto a la institución. Dijo que el presupuesto no solo corresponde al pago de salarios y beneficios. “En el presupuesto existen varios ítems muy sensibles, que jus­tamente con el recorte hace que puedan llegar eficaz­mente a tratar de solucionar los problemas y las quejas de la ciudadanía”, explicó el sindicalista en entrevista radial.

Lamentó que aquellos que son los responsables en defi­nir el futuro presupuestario de las instituciones “parece que son de otro mundo, y se creen que están más allá del bien y del mal”, dijo con rela­ción a los legisladores. “Real­mente parece de otra galaxia esta problemática que veni­mos arrastrando desde hace 5 años. Todos los años tene­mos promesas que no se cum­plen”, manifestó Marín.

El funcionario de la Fiscalía explicó que no se puede brin­dar a la ciudadanía un buen servicio debido a la falta de recursos económicos, lo cual limita el trabajo de investiga­ción que realizan. “No se pide por pedir nomás, no estamos hablando de aumentos, sino de reajustes. El mayor porcen­taje del contenido del presu­puesto es por tema de estruc­tura. Estamos hablando de un deterioro tremendo en la posibilidad del andamiaje de la Fiscalía misma. Nos hacen trabajar mal”, subrayó.

Así también, señaló que a su parecer existen intereses creados. No obstante, aclaró que el Ministerio Público está conformado por casi 6.000 funcionarios emplea­dos y trabajadores, más del 90% son profesionales. “El 100% de los funcionarios tra­bajamos y los gremialistas, las personas y quienes estamos inmersos en el movimiento gremial no somos ni hara­ganes, ni cachafases, todos cumplimos un rol dentro de la estructura”, concluyó.