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El Presidente Mario Abdo fue recibido con críticas y gritos de “vende patria” en el festejo por el Día de la Virgen. Así mismo el obispo Mons. Ricardo Valenzuela, le pidió “patriotismo y honestidad” para defender los intereses del país y luchar contra la pobreza.

 

“Si no actuamos con espíritu de honestidad y unidad por el bien común, perderemos definitivamente con la futura renegociación del Anexo C la oportunidad de sacar a nuestro pueblo al menos de la extrema pobreza. Por ello, para el 2023 solicitamos que los que nos representan actúen con la máxima claridad, habilidad, hondo patriotismo y de cara al pueblo”, dijo el religioso en referencia al Tratado de Itaipú.

Y remarcó que “cuando la deshonestidad se instala y se empodera especialmente en la administración pública, no hay recursos que lleguen para programas de desarrollo y de mejora de las condiciones de vida del pueblo; grandes cantidades de caudales desaparecen por canales ocultos y mediante procesos más habilidosos, que son los llamados popularmente como concursos amañados”. E insistió en que “la forma más confusa y perversa de deshonestidad es aquella que se identifica con la viveza”. “El honesto pasa a ser considerado como el ingenuo, el zonzo, el que no sabe aprovechar las oportunidades. Cuanto mayor poder concentra un régimen en las manos de sus dirigentes, o un sindicato o coordinadora en sus líderes, tanto mayor es la tentación de la deshonestidad”, enfatizó.

Para finalizar, el religioso dijo: “El Paraguay que tanto anhelamos, soñamos debe estar marcado por la honestidad de todos sus ciudadanos… Sin honestidad, sin transparencia, sin pureza de intenciones y limpieza en las acciones, ¿cómo vamos a construir el país que soñamos?”.

Su discurso fue aplaudido y ovacionado por todos los allí presentes.

A diferencia de los aplausos que recibió el obispo, Abdo fue recibido con un abucheo generalizado. “Vendepatria”, “bandido”, “sinvergüenza”, fueron algunos de los gritos que se escucharon apenas llegó el Primer Mandatario a la Basílica. También, se escuchó el “Desastre Ko Marito”, frase popular de las redes.

Ante el descontento generalizado, el Jefe de Estado prefirió no hablar con la prensa.

Días antes de la Homilía, Abdo había anunciado que no iba a participar de la celebración, ya que pretendía viajar con días de anticipación a la asunción del mandatario argentino Alberto Fernández. Aunque, trascendió que el verdadero motivo, fue que no se quería exponer a un nuevo escrache, como le había sucedido el año pasado.

Dicho y hecho. El Jefe de Estado decidió asistir a la celebración, y, una vez más, los reclamos hacia su gestión se hicieron presentes.